Estudientes en Hospital de la UIC de Barcelona

Hospitales simulados: un espacio para la formación técnica y humana de los profesionales sanitarios

Entrar en el Centro Integral de Simulación Avanzada de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) es como entrar en cualquier hospital donde acudimos habitualmente. Hay una sala de espera, consultas, instrumental médico, pacientes y profesionales sanitarios. La diferencia está en que, aquí, los casos son simulaciones y el objetivo es la formación de los estudiantes universitarios de medicina, enfermería, psicología, fisioterapia y odontología. Una experiencia inmersiva de la mano de la tecnología que pretende no solo entrenar al alumnado en los protocolos médicos y los aspectos técnicos, sino también en habilidades emocionales y de comunicación que fomenten la empatía y un trato más humano en los futuros profesionales sanitarios.

Estudiantes de medicina haciendo prácticas
Foto: UIC Barcelona

Doctora, vengo porque tengo muchos dolores. Veo que han vuelto a cambiarme de médico, usted no es quien me atendió la última vez”.

Sí, pero no se preocupe, estoy aquí para atenderle”.

Bueno, veremos si realmente es capaz de atenderme porque hoy vengo dispuesto a no salir de la consulta hasta que usted me diga por qué tengo este dolor”.

Vamos a ver, déjeme que le haga unas preguntas…”.

¡¿Más preguntas?! Ya me han hecho suficientes, ¿no ha revisado usted mi historial?”.

Esta conversación, que podría escucharse en cualquier consulta médica, tiene lugar en el hospital simulado que recrea el Centro Integral de Simulación Avanzada de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC). La mantienen un actor y una estudiante de medicina, pero ambos se comportan como si verdaderamente estuviesen en una consulta real. Quienes reciben atención médica en este hospital son actores y actrices que cuentan con indicaciones previas acerca de los síntomas que como pacientes deben mostrar y transmitir, pero también sobre cómo deben comportarse, vestir e, incluso, hablar. “Es como el guion de una película. A veces, incluso les caracterizamos con algún signo relacionado con el caso que van a representar”, explica Montserrat Virumbrales, vicedecana de Medicina y responsable del Área de Simulación Clínica de la UIC. La razón de esta exhaustiva preparación de los casos a los que se enfrentan los estudiantes de medicina, enfermería, psicología, fisioterapia y odontología de esta universidad es, no solo entrenar sus conocimientos teóricos y prácticos, sino también las habilidades de comunicación y emocionales de cara a la atención de sus pacientes. En un caso como el del ejemplo, la doctora Virumbrales señala la importancia de que la estudiante afronte esa situación dando un tiempo al paciente para que pueda calmarse, no interaccionando con él hasta que dé muestras de que su estado de nerviosismo remite y evitar expresiones como “por favor, tranquilícese” - que puede provocar que el nerviosismo aumente -, o buscar el equilibrio en la comunicación para evitar las faltas de respeto por ambas partes. Todos estos aprendizajes están incluidos en los objetivos de la práctica y tienen la misma importancia que el identificar una enfermedad a partir de los síntomas o las pruebas diagnósticas.

Una experiencia inmersiva para la formación emocional

Foto: UIC Barcelona
Foto: UIC Barcelona

Lo más importante es la persona, no la enfermedad”, señala Motserrat Virumbrales. “Lo que van a encontrarse no es una enfermedad, sino a una persona. Con sus inquietudes, su personalidad propia, un entorno social determinado, un estilo de comunicación específico y un cierto nivel de estudios”. Todos esos datos, según explica Virumbrales, son relevantes para conseguir que la situación a la que se enfrenta el alumnado sea lo más realista y desafiante posible.

Se abordan todo tipo de situaciones, no solo casos prácticos relacionados con las diferentes especialidades sanitarias, sino también aquellas que pueden vivir muchos de ellos a lo largo de su carrera profesional como el tener que comunicar al paciente un diagnóstico grave o trasladar una mala notica en relación a la evolución de una patología, como ocurre en las enfermedades crónicas. “En el caso, por ejemplo, de una mujer con cáncer de mama que ingresa porque ha empeorado y el profesional sanitario debe trasladar una mala noticia en relación a su estado de salud, es importante aprender a aplicar unas adecuadas pautas de información”. Cómo acercarse al paciente, cómo preguntarle qué tal se encuentra, averiguar qué sabe de su enfermedad, si sabe por qué está allí, qué información quiere conocer, si está sola o le acompaña una persona cuidadora, y si quiere que haya alguien más con ella cuando le informen de su estado. Por otro lado, es importante también cómo se va a hacer ese acercamiento a la paciente: si se aproximan o no a ella, si le miran a los ojos cuando hablan, si se sientan a la misma altura, cómo reaccionan si la paciente se pone a llorar, cómo gestionar los silencios o qué apoyo emocional pueden ofrecerle. Una formación exhaustiva en habilidades emocionales que, como explican los expertos en Escuela de Cuidados, son herramientas fundamentales para las personas que se dedican a cuidar, ya sea de manera profesional o en el ámbito familiar.

“La parte humana, lo cercano, lo emocional, va de la mano de la técnica en la formación que impartimos. Todo eso también refuerza su vocación de servicio”. Doctora Montserrat Virumbrales, vicedecana de Medicina de la UIC

La innovación al servicio de la humanización en la asistencia sanitaria

El centro y la tecnología son el medio, no el objetivo”, insiste la doctora Virumbrales. El entorno de simulación que crean los docentes y profesionales que coordinan estas prácticas tiene que ser un espacio controlado, pero lo más real posible, para que los estudiantes experimenten las situaciones clínicas con las que van a enfrentarse en el futuro en su práctica profesional. El uso de estos entornos es hoy una práctica habitual en la formación universitaria de las carreras sanitarias, aunque el número de horas que pasan en ellas puede variar. En el caso de la UIC, que cuenta con este Centro Integral de Simulación desde 2015, Montserrat Virumbrales calcula que el alumnado de la carrera de medicina pasa en total más de 1.000 horas de formación práctica en este entorno a lo largo de los 6 años de carrera. Tanto ellos, como el alumnado de enfermería, psicología, fisioterapia y odontología, acceden a estas consultas simuladas desde el primer curso. “Aunque todos tienen sus espacios de rol playing en el aula, hay aspectos concretos como la fisioterapia geriátrica, por ejemplo, que ensayan mejor en un entorno como este”.

Esudiantes de medicina
Foto: UIC Barcelona

“En un espacio tan real y controlado como éste tenemos tiempo para reflexionar, ver qué funciona bien y, también, aprender de los errores”. Doctora Montserrat Virumbrales, vicedecana de Medicina de la UIC

Para algunas de las prácticas, el alumnado dispone de maniquís con respuestas fisiológicas inmediatas que consiguen generar experiencias de gran realismo para los estudiantes. La clave, según Montserrat Virumbrales, está en dedicar tiempo no solo a enfrentarse a las situaciones clínicas y a los objetivos de aprendizaje marcados en cada una de ellas, sino al análisis y la evaluación posterior. “Normalmente en la práctica diaria no hay tiempo de reflexión, pero en el entorno simulado sí porque grabamos cada práctica y la analizamos”. La tecnología permite disponer de tiempo para hacer y practicar, pero también para reflexionar, ver qué ha funcionado, qué no y qué podría hacerse de otra manera. “Es un aprendizaje muy intenso, muy real, donde tienes la oportunidad de aprender del error”. Además de la práctica individual, se realizan simulaciones en las que participan juntos estudiantes de distintas disciplinas. Por ejemplo, estudiantes de medicina y enfermería que abordan diferentes prácticas donde, además de los protocolos técnicos, entrenan aptitudes de trabajo en equipo y de toma de decisiones.

Cátedras en Red y el Modelo Afectivo Efectivo

Los cuidados tienen una importancia destacada en nuestra sociedad actual y futura, como demuestra la reciente declaración por Naciones Unidas del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo el 29 de octubre. Resaltar la importancia de las personas cuidadoras y su formación para ejercer de manera profesional, fomentar la formación en habilidades emocionales en diferentes ámbitos relacionados con los cuidados y compartir ideas y proyectos inspiradores, contribuyen al objetivo de lograr una sociedad comprometida con los cuidados y las personas que cuidan.

Estudientes de medicina
Fotos: UIC Barcelona

Esta experiencia de formación y aprendizaje que viven los alumnos y alumnas de las carreras sanitarias de la UIC donde el abordaje de la parte emocional es tan importante, deja huella. “Nos lo dicen nuestros estudiantes de medicina, pero también los profesionales que les acompañan durante sus residencias. Se percibe la importancia que le damos a la formación emocional y humana”, comparte la vicedecana, que recuerda que nadie empieza una exploración a un paciente en estas simulaciones sin haber pedido antes permiso. “Aunque se trate de un maniquí”, insiste.

La labor de la Dra. Virumbrales, que en 2016 recibió el reconocimiento en el Foro Premios Afectivo Efectivo por su contribución a la humanización de la medicina a través de una enseñanza donde destacada la cercanía, lo emocional y lo humano, se enmarca dentro de la filosofía del Modelo Afectivo Efectivo que, desde hace una década impulsan Johnson & Johnson y Cátedras en Red con el objetivo de promover un modelo de atención sanitaria, humano, innovador y de gran impacto donde el paciente esté en el centro.

Cada una de las cátedras que forman parte del proyecto actualmente (Cátedra de Innovación y Gestión Sanitaria de la Universidad Rey Juan Carlos, Cátedra de Economía de la Salud y Uso Racional del Medicamento de la Universidad de Málaga, Aula de Innovación en Política Sanitaria de la Universitat Internacional de Catalunya, Aula Janssen de Farmacología de la Universidad del País Vasco, Aula Janssen de Humanización de la Universidad La Rioja, Cátedra Janssen de Derecho y Salud de la Universidad de Zaragoza y el Aula de Terapias Avanzadas y Medicina de Precisión de la Clínica Universitaria de Navarra) está especializada en una disciplina diferente y, juntas, contribuyen al impulso de una salud más empática e innovadora, situando al paciente en el centro del ecosistema sanitario.

Porque, como decía el Doctor Albert J. Jovell, gran referente de la humanización y figura de referencia del Modelo Afectivo Efectivo, “ser paciente es cuestión de tiempo”.

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