Concha

“Me hice Trabajadora Social porque buscaba cierta justicia social”

“Yo amo el Trabajo Social”. Hace 33 años que Mª Concepción Vicente es trabajadora social. A lo largo de su trayectoria profesional ha conocido de cerca el trabajo en el ámbito de la salud mental, en el área hospitalaria como Jefa de servicio en el Hospital Universitario Gregorio Marañón y como docente en la Universidad Complutense de Madrid. Su trabajo es fundamental para facilitar y asegurar la protección de derechos y la dignidad de personas que, por diferentes circunstancias, están en una situación vulnerable.

¿Alguna vez te has preguntado dónde trabajan y cuáles son las funciones de las trabajadoras y trabajadores sociales? Tal vez los más conocidos sean los profesionales presentes en los Servicios Sociales o las residencias de mayores. Pero podemos encontrarlos desarrollando programas de prevención de fracaso escolar en centros educativos, interviniendo en el juzgado en casos de mediación familiar o adopción, atendiendo los casos de las mujeres que acuden a los Puntos de violencia de género o trabajando en organizaciones sociales dedicadas a personas sin hogar, infancia en riesgo, adicciones, personas refugiadas… Todos tienen un objetivo común: defender los derechos y la dignidad de las personas con las que trabajan.

Concha

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De todo esto sabe mucho Mª Concepción Vicente Mochales, Concha, como nos pide que la llamemos tras las presentaciones. Ese gesto de cercanía será el primero de otros muchos que descubriremos hablando con ella sobre cómo vive ella el desempeño de su labor profesional.

Hace 33 años que Concha es trabajadora social. Dice que llegó un poco por casualidad. Su parte reivindicativa y defensora de “causas pobres” le encajó con esa defensa de derechos y de dignidad que vio en el Trabajo Social. “Había una búsqueda de cierta justicia social”, subraya.

Durante su formación recuerda con especial cariño la influencia de una de sus profesoras y cómo hizo nacer su vocación hacia el ámbito de la salud.

Trabajo Social y Salud mental

Su primera experiencia como trabajadora social, coincidiendo con la reforma psiquiátrica, fueron siete años en una comunidad terapéutica. En lo que entonces se conocía como “Casa de transición”, Concha formaba parte del equipo multidisciplinar que trabajaba en la rehabilitación de pacientes de salud mental. Profesionales médicos, de la psicología, trabajo social, terapia ocupacional y de la educación trabajaban y convivían en el mismo espacio con los pacientes. Todos los profesionales realizaban las mismas labores sin diferencia según sus titulaciones y ejercían como tutores en parejas de hombre y mujer para favorecer la igualdad.

“Aprendí cómo hacer de la relación una herramienta al servicio del cambio”. Concha, Trabajadora Social.

El aprendizaje de esta época tuvo mucho que ver para Concha con la importancia del manejo de las relaciones y la creación de vínculos. Los profesionales pasaban turnos de doce horas en la casa de manera que los pacientes, según explica Concha, empezaban y terminaban el día con ella. En aquella experiencia la intervención no se reducía a los pacientes, también se involucraba a las familias y al resto de su red social.

Manos unidas

Manos unidas

El objetivo era que los pacientes pudiesen crear un proyecto de vida y pudiesen llevarlo adelante. Concha insiste en que una de las cosas más complicadas de la enfermedad mental es que se abandona la idea de futuro. El trabajo de los profesionales como ella era ayudar a los pacientes a rescatarla y planificar con cada uno un plan de futuro que fuese factible en cada caso. El acompañamiento y la escucha son dos herramientas fundamentales en este camino, nos insiste.

“Es necesario creer en la gente para que la gente pueda querer hacer algo distinto con su vida”. Concha, Trabajadora Social.

Su siguiente etapa profesional la llevó a los servicios comunitarios de Salud mental donde trabajó durante veinticuatro años atendiendo casos de pacientes con diferentes grados de deterioro. Al igual que en su experiencia anterior, aquí la labor y el trabajo de Concha como trabajadora social estaba ligada al de otros profesionales. “En salud mental nunca puedes tomar decisiones sola, trabajamos de manera muy colaborativa”.

Estudiar cada caso, detectar las necesidades, ayudas o apoyos que necesita la persona y decidir cuándo y de qué manera involucrar al entorno familiar y a otras personas que puedan reforzar la red social del paciente es fundamental. En su mano está buscar programas que faciliten apoyo en algunas áreas en las que el paciente las necesite, determinar si puede acogerse a prestaciones y ayudas, informar si ve necesario que reciba asesoría jurídica o, en otro tipo de casos, solicitar una plaza en un centro de día, trabajar con la familia para reducir los niveles de angustia o implicar a otros profesionales para facilitar la vuelta a un entorno escolar o laboral.

El Trabajo Social en el ámbito hospitalario

Hospital Universitario Gregorio Marañón

Hospital Universitario Gregorio Marañón

Desde hace algo más de un año Concha es Jefa de servicio en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid. Un año difícil. Tanto ella como su equipo han sufrido durante este año de pandemia las dificultades para desempeñar su trabajo y han sentido cómo impactaba en ellos el coste emocional de lo que han vivido. “El cuidado al otro no se puede dar sin el cuidado a uno mismo”, explica recordando que ellos también han estado en primera línea. El propio Hospital dispone de un programa de atención a sus profesionales formado por un equipo de psicólogo y psiquiatra que en los últimos meses ha sido esencial.

El trabajo de supervisión de equipos y la formación son ahora las principales responsabilidades de Concha entre el Hospital y la Universidad Complutense de Madrid, donde es profesora en el Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales. Considera que la educación emocional debería ser una cuestión transversal en todas las asignaturas de la carrera. La salud emocional es básica y la supervisión ayuda, pero como dice Concha, “primero es necesario poder nombrar lo que te pasa”.

Una de las asignaturas que Concha imparte en la universidad es Trabajo Social con familias. ¿Cómo impacta el contacto diario con casos de violencia, abuso, procesos de duelo o de incapacitación? Todo esto tiene un coste y un desgaste emocional y hay que aprender a manejarlo. “Podemos desahogarnos con una compañera en un momento dado, pero hay que tener herramientas técnicas y teóricas para gestionar las emociones”.

“La formación es esencial para una buena práctica profesional y para un buen cuidado”. Concha, Trabajadora Social y profesora.

Según datos del Consejo General del Trabajo Social, a finales de 2020 había 40.226 personas colegiadas en Trabajo Social entre los 36 colegios profesionales que existen en España. Una de las principales peticiones de este colectivo es el reconocimiento del Trabajo Social Sanitario como profesión sanitaria.

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Aulas hospitalarias: la educación como derecho y como cuidado

Itziar y Gorosti son las profesoras del Aula Hospitalaria del Hospital Universitario Cruces de Bizkaia. Su aula está en la quinta planta del hospital, la de Pediatría. Pero también en cada habitación donde un niño o niña ingresado debe permanecer aislado o en el Museo Guggenheim y ABAO, la Ópera de Bilbao, colaboradores del Aula Hospitalaria. Aquí no hay curriculum fijo, todo se adapta cada día en función de cada niño, de las pruebas médicas que necesite o de cómo se encuentra física y emocionalmente. Lo más importante, dicen estas profesoras, es poner al niño en primer lugar. Porque un niño es niño antes que paciente.