Nos inspiran
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
José Luis Hernández Oliva dio un giro radical a su vida cuando descubrió el socorrismo hace 16 años. El trabajo de cuidados en las playas tiene como foco la prevención y cuando no es posible son fundamentales las labores de primeros auxilios y de salvamento. Sin embargo, estos no son los únicos cuidados: el baño asistido a personas con discapacidad o la búsqueda de niños perdidos también están en la lista de tareas de las personas que cuidan en la playa.
Saray tiene 17 años y una vocación: cuidar. Como ella, cerca de 150 personas han podido acceder a una beca Cuidopía para obtener un Certificado de Profesionalidad que les permita acceder a un empleo en empresas e instituciones dedicadas al cuidado de personas mayores o dependientes. Además de una oportunidad laboral, tanto Saray como sus compañeras y compañeros tienen clara una cosa: formarse en cuidados no es solo una cuestión profesional, es un aprendizaje valioso para su vida personal y social.
La madre de la fotógrafa Sofía Moro (Madrid, 1966), fue fotógrafa antes que ella. Pero cuando sus padres murieron y tuvo que hacerse cargo de sus ocho hermanos, vendió sus cámaras y sus bártulos de revelado y se dedicó a cuidarles. Después se casó y siguió cuidando, pensando que algún día podría compartir con su hija este maravilloso oficio. Tuvo siete hijos y, como recuerda Sofía, “siempre había un hermano pequeño en casa y nunca tuvo tiempo de enseñarme”.
“Se busca compañera de piso”. Nuestro imaginario nos lleva casi de manera automática a alguien joven, todavía estudiante o quizá estrenándose en su primer empleo, que no puede pagar en solitario el coste de un alquiler. Pero, ¿y si se tratase de una persona de más de 65 años, jubilada y que vive en su propia casa? Paliar una situación de soledad no deseada, contar con unos ingresos extra que les permitan acceder a actividades de ocio o retrasar el momento de tener que abandonar su hogar y buscar otros recursos de cuidado, son algunas de las razones que las personas mayores tienen para acercarse a programas de convivencia intergeneracional como ‘Convive’, que impulsa la ONG Solidarios para el Desarrollo, o inscribirse en la plataforma de alquiler ‘Kuvu’, que conecta a personas mayores y jóvenes.