Nos inspiran
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Personas y proyectos que están consiguiendo que hablemos de cuidados en todos los ámbitos: familiar, sanitario, social, cultural, público... Cuidopía te invita a descubrir la sociedad de los cuidados a través de su mirada.
Entender qué es la Ley de Dependencia, cuándo se considerada a una persona dependiente, qué ayudas y prestaciones existen, cómo y dónde solicitarlas, qué son los programas de respiro familiar y cómo acceder a ellos. Estas son algunas de las preguntas a las que dan respuesta las guías Cuidopía con información detallada para cada comunidad autónoma y explicando paso a paso los requisitos y trámites necesarios para acceder a las ayudas a la dependencia, discapacidad y programas de respiro familiar.
Saray tiene 17 años y una vocación: cuidar. Como ella, cerca de 150 personas han podido acceder a una beca Cuidopía para obtener un Certificado de Profesionalidad que les permita acceder a un empleo en empresas e instituciones dedicadas al cuidado de personas mayores o dependientes. Además de una oportunidad laboral, tanto Saray como sus compañeras y compañeros tienen clara una cosa: formarse en cuidados no es solo una cuestión profesional, es un aprendizaje valioso para su vida personal y social.
Según la Plataforma del Voluntariado de España, en nuestro país hay 2,7 millones de voluntarios. Algunos toman esta decisión cuando llegan a cierta edad y disponen de más tiempo, pero también hay quienes compatibilizan su vida laboral, familiar y personal con un voluntariado. Colaborar en una organización o asociación, poner su conocimiento al servicio de un colectivo, dedicar unos días o meses al año a un proyecto concreto, hacerlo en el barrio donde vives o al otro lado del planeta… Hay muchas formas de ser voluntario, pero si algo tienen en común todas ellas son las ganas de aportar lo mejor que pueden dar.
“Es la tranquilidad de saber que están bien”. Así define Guillermo lo que significa para él y su familia el servicio de asistencia personal con el que cuentan su hermano y su mujer, ambos con enfermedad mental grave. “Hasta hace un año, se valían bien con ayudas puntuales, pero hace unos meses saltaron las alarmas con sus problemas para la gestión del dinero. Valoramos la posibilidad de una residencia, pero los tiempos de espera para las personas con estas enfermedades son muy largos y hay pocas plazas”. Guillermo encontró en internet información sobre la asistencia personal y consultó con el psiquiatra que atiende a su hermano. “Me informó de que el Asistente Personal era una persona formada especialmente para tratar con personas con enfermedad mental y pensamos que podía ser una solución”. Guillermo contactó con la Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (ASAPME), que forma y facilita los servicios de Asistentes personales para personas con enfermedad mental. “Hemos pasado de ‘esta situación es insostenible’ a que se haya reconducido en unos meses”.