Ana Ribera

“Contar que tienes una depresión abre el camino para que tu familia y tu entorno puedan ayudarte” Ana Ribera

“Ana, es que no sabemos cómo ayudarte. Estamos asustadísimos porque no sabemos cómo ayudarte”. Ana Ribera volvía una noche del cine con su hermana y empezó a temblar agarrada al volante de su coche. Su hermana y su familia no sabían qué le estaba pasando ni cómo afrontarlo. No era tristeza, no era cansancio, tampoco estrés por el trabajo o una mala racha. Ana estaba viviendo una depresión. Recibir un diagnóstico, poner en palabras lo que estaba viviendo y contarlo sirvió para que las personas de su entorno más cercano pudiesen también empezar a conocer cómo podían cuidarla y apoyarla en su proceso de recuperación.

Portada Escuela de Cuidados sobre depresión

“Es solo una mala época”, “demasiado estrés en el trabajo” o “es el cansancio acumulado”, son algunas de las explicaciones que a veces se enumeran para justificar lo que, en muchos casos, esconde algo más detrás. La tristeza y la depresión no son lo mismo. La tristeza es una emoción básica que vivimos a raíz de una situación concreta. Todas las personas experimentamos tristeza a lo largo de nuestra vida en algún momento. La depresión, en cambio, es una enfermedad que puede aparecer tras un suceso concreto o no presentar un motivo aparente para que se desencadene. Quien la vive experimenta consecuencias tanto en el ámbito familiar como social y laboral. “No es una tristeza pasajera, es una enfermedad mental que puede llegar ser grave e incapacitante y requiere atención por parte de un profesional y cuidados”. Así lo explica Cristina Pagés, psiquiatra del equipo de Janssen y una de las especialistas que participa en la nueva unidad de Escuela de Cuidados dedicada al cuidado de personas con depresión ‘Parece tristeza y no lo es’.

La depresión afecta en nuestro país a cerca de tres millones de personas, siendo más frecuente en las mujeres; y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la principal causa de discapacidad en el mundo. Visibilizar la importancia del cuidado de la salud mental, conocer e identificar los síntomas de aparición de una depresión o de una ideación suicida y saber cómo ejercer una comunicación empática, son claves para acompañar la labor de los familiares y personas cuidadoras de una persona con depresión.

Para hablar y profundizar en este tema, Cuidopía organizó el Encuentro Digital ‘Cuidar de personas con depresión’ enmarcado dentro del estreno de la nueva unidad didáctica de Escuela de Cuidados. Durante el mismo, Juanjo Rabanal y Eva Peñafiel, psicopedagogos y los expertos en educación emocional de Cuidopía, conversaron con Ana Ribera, José Carlos Soto, y Pilar Sierra.

Cuidar a las personas con depresión

Cómo cuidar de personas con depresión

Ana Ribera es autora de “Los días iguales”, el libro en el que relató los dos años en los que vivió una depresión y lo aprendido en su proceso de recuperación. José Carlos Soto es superviviente del suicidio de su hija adolescente, realiza una labor de divulgación en el ámbito escolar sobre este tema y coordina un grupo de Apoyo Mutuo a Supervivientes de Suicidio. Pilar Sierra es psiquiatra adjunta del Hospital La Fe de Valencia y tiene una amplia experiencia como profesional sanitaria tanto en la atención a pacientes de depresión como a sus familiares y personas cuidadoras.

Intercalando experiencias personales y profesionales con el visionado de distintas secuencias de los vídeos que componen la unidad de Escuela de Cuidados ‘Parece tristeza y no lo es’, la primera idea que se repetía en esta conversación en torno al papel de las personas cuidadoras de pacientes con depresión era la importancia de la escucha y contar con unas adecuadas herramientas de comunicación emocional. “Te tienes que animar”, “esto es solo una mala racha”, “si le pones fuerza de voluntad se te pasará”, son expresiones que a menudo se dirigen a los pacientes con depresión, pero que, como explicar la doctora Sierra, lejos de resultar útiles, lo que provocan es la sensación de que se le está restando importancia al sufrimiento que vive la persona con depresión. Como señala la doctora, es importante evitar el reproche y el tono de enfado en nuestro lenguaje, además de ejercer una comunicación empática utilizando frases como “¿quieres que hablemos?” o “cuando quieras hablar, estoy aquí”.

Pilar Sierra, psiquiatra
Foto: Pilar Sierra durante el Encuentro Digital de Escuela de Cuidados.

“Cuando hay un episodio depresivo sufre mucho el paciente, pero evidentemente sufre mucho también el cuidador y se plantean dificultades de comunicación importantes”. Pilar Sierra, psiquiatra

Además, cuando la comunicación entre paciente y persona cuidadora finalmente se produce, pueden surgir dificultades de otro tipo. “A veces interrumpimos y queremos dar consejos porque estamos nerviosos. Y la persona con depresión lo que necesita es expresarse”, explica la doctora Sierra durante su participación en el encuentro. Dejar que exprese cómo se siente, escuchar sin interrupciones y mostrar que estás disponible por parte del cuidador, añade la doctora, puede resultar clave para que quien vive la depresión se muestre además más receptivo para que la persona cuidadora plantee la búsqueda de ayuda de profesionales sanitarios.

Respetar el tiempo que cada persona necesite para poder expresarse y compartir es fundamental en una enfermedad como la depresión. Tener paciencia y mostrar disponibilidad son algunos de los valores que Ana Ribera destaca de lo que ella denominaba como su ‘círculo seguro’ durante el tiempo que vivió una depresión.

Ana Ribera
Foto: Ana Ribera durante el Encuentro Digital de Escuela de Cuidados..

“Yo tenía un círculo de amigos que no estaban todos los días en mi casa, pero yo sabía que, si en algún momento muy malo tenía que llamarles, iban a estar”. Ana Ribera, paciente de depresión

Los pacientes con depresión podemos ser muy desagradables. Nos volvemos súper hostiles. Y tú sabes que estás siendo desagradable, pero te sale solo. Quieres que te dejen en paz y el que te cuida tiene que tener mucha paciencia”, recuerda Ana durante el encuentro.

Además de la paciencia, para ella era importante el sentir que tenía cerca a personas que la cuidaban. Habla de lo que ella denominaba su ‘círculo seguro’, un grupo de amigos que no la llamaban ni estaban presentes en su casa a diario, pero a los cuales sabía que, en un momento malo, podía recurrir. “A veces estaba fatal en una crisis brutal y decía bueno, si dentro de diez minutos estoy fatal, llamo a esta persona. Y eso me calmaba”.

Qué hacer si detectamos una ideación suicida

Conocer qué es la depresión y qué tipo de conducta puede provocar resulta básico para que las personas cuidadoras puedan ejercer su función. Desmitificar la petición de ayuda al servicio de salud mental y acabar con el estigma que rodea a la depresión o la ideación suicida es uno de los reclamos en los que insiste José Carlos Soto tras haber vivido la experiencia del suicidio de su hija. Coordinador de un Grupo de Apoyo Mutuo a Supervivientes de Suicidio, participa además en la formación sobre suicidio a profesionales de Atención Primaria y en tareas de divulgación en entornos escolares. Según los datos de ‘Depresión y Suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental(SEP, SEPB y FEPSM) revisado en noviembre de 2021, cerca de 800.000 personas se suicidan cada año en el mundo de los cuales el 60% ocurre en pacientes diagnosticados con depresión. La OMS estima, además, que el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años.

José Carlos Soto
Foto: José Carlos Soto durante el Encuentro Digital de Escuela de Cuidados.

“Es fundamental una formación en prevención del suicidio en los colegios y dar a conocer que es algo que tiene solución si acudes a un profesional”. José Carlos Soto, superviviente de suicidio

Realizar campañas de educación y prevención en el ámbito de la salud mental es otro de los aspectos en los que insisten tanto José Carlos Soto como Pilar Sierra en este encuentro. Según la psiquiatra, es necesario normalizar ya desde una edad escolar temprana el hablar de salud mental y entender que enfermedades como la depresión deben ser equiparadas a cualquier otra enfermedad médica para acabar con el estigma que las rodea y poder pedir la ayuda y los cuidados que necesita.

Materiales como ‘¡No estás solo! Guía para la prevención de la conducta suicida dirigida a docentes’ editada por la Comunidad de Madrid que recogemos en la sección Cuidados de nuestra web, son también de utilidad para este objetivo formativo para el personal docente.

Conocer cuáles son los recursos a los que pueden acudir tanto los pacientes de depresión como las personas cuidadoras ante la aparición de una ideación suicida es algo en lo que insiste también Mercedes Navío, Coordinadora de Salud Mental de la Comunidad de Madrid, en su participación dentro del capítulo ‘Sin fuerzas para seguir’ de Escuela de Cuidados. “Hay que dirigirse a las fuentes de ayuda. Si hubiera una percepción de riesgo inminente, llamar a emergencias o acudir al servicio de urgencias más cercano. Si la percepción no tiene esta perentoriedad, dirigirse a atención primaria donde se les atenderá y, si es necesario, harán la derivación a salud mental”.

El papel de las Asociaciones de Pacientes

Graciela Rodríguez, responsable del Servicio de Atención Psicológica de AVIFES
Foto: Graciela Rodríguez, responsable del Servicio de Atención Psicológica de AVIFES.

En muchas ocasiones, como indica la doctora Pilar Sierra en el encuentro, esta petición de ayuda a través del sistema sanitario facilita también el contacto con otra fuente fundamental de apoyo tanto para el paciente como para las personas cuidadoras como son las asociaciones de pacientes de salud mental. Conocer qué apoyos y recursos existen disponibles para los familiares y personas cuidadoras de un paciente con depresión es parte de lo que Graciela Rodríguez, responsable del Servicio de Atención Psicológica de AVIFES (Asociación Vizcaína de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) comparte en la unidad de Escuela de Cuidados ‘Parece tristeza y no lo es’. “Tenemos Escuelas de familias donde se va haciendo psicoeducación, grupos de apoyo para familiares, grupos terapéuticos de padres y madres de jóvenes que tienen problemas de salud mental, además de una parte de atención individual y de atención familiar psicoeducativa”. Tanto AVIFES como ASAPME (Asociación Aragonesa Pro Salud Mental), las dos asociaciones que han colaborado en la preparación de la unidad de Escuela de Cuidados dirigida al cuidado de personas con depresión, insisten también en la importancia de hablar abiertamente de salud mental, tanto desde los medios de comunicación y las redes sociales como en las conversaciones de la población general, para poder normalizar la necesidad de cuidar nuestra salud mental.

Como dice Ana Ribera en el Encuentro Digital, “si muchos lo contáramos serviría para que otros que están pasándolo sepan que lo que les pasa es real, que tienen que ir al médico y que hay una solución”. “Contar que tienes una depresión abre el camino para que tu familia y tu entorno puedan ayudarte”, recalca Ribera.

Tanto el Encuentro Digital ‘Cuidar de personas con depresión’ como la unidad de Escuela de Cuidados ‘Parece tristeza y no lo es’, quieren ser parte de ese apoyo a las personas cuidadoras con información y pistas sobre cómo cuidar y apoyar a quien está viviendo esta enfermedad. Si conoces a alguien a quien pueda serle de utilidad, comparte este artículo o los enlaces a los materiales disponibles.

Cuidar de personas con depresión

Parece Tristteza y No lo es

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