Nos inspiran
Silvana no se podía creer la propuesta que acababan de hacerles en la última revisión médica en el hospital. Hacía ocho años de la última vez que ella, su marido y sus dos hijos habían pasado unas vacaciones juntos, apenas cuatro días entre un tratamiento y otro de su hija mayor.
Encarna había vivido toda su vida en Jerez de la Frontera junto a su familia. Pero hace unos años, cuando su marido falleció con 93 años, su situación cambió. Su estado físico y emocional se estaba viendo afectada y apenas salía de casa.
Los pueblos pierden población fundamentalmente porque el trabajo y la formación se encuentran en las ciudades, pero también por la propia evolución de nuestra pirámide poblacional: cada vez hay más personas mayores y menos bebés. La oportunidad para muchos de los entornos rurales está ahora en su capacidad para reforzar los cuidados a su población, como muestra de una seña de identidad basada en la convivencia cercana y como herramienta frente a la despoblación.